Seleccionar página

Ficción Salvando
por Sebastián Castro

¿Cuántas veces repetiste que lo hemos visto todo? ¿Que ya no hay nada que te puede asombrar? Hoy tenemos Twitter, Youtube y Facebook para enterarnos de lo que hay afuera. Hoy miramos televisón satelital, y armamos mensajes que llegan al otro extremo del planeta en lo que toma escribir una línea. Hoy nos sentimos informados, casi en demasía, con datos disparándose desde nuestras diferentes pantallas como si eso fuera todo lo que hay que saber y ya no quedara nada más que nos haga abrir los ojos y tapar bocas.

Ahora marchamos seguros, confiando en mantenernos con información, pero jamás indagando, redescubriendo. Hasta que, de la nada, surgen historias imposibles, graciosas o simplemente tenebrosas que existieron mucho antes que nuestros celulares y páginas web, en los tiempos donde el sentido heroico superaba con creces al sentido común. En medio de esas historias está la de Argo.

Terminaban los setentas y la embajada de los Estados Unidos en Irán había sido invadida por una turba iracunda que pedía acciones y explicaciones a un gobierno yanqui que los había dejado con un dictador apernado, egoísta y eterno. Tan cansados como furiosos, los guerrilleros de Teherán  traspasaron las vallas del diplomado y tomaron como rehenes a decenas de funcionarios estadounidenses, sometiéndolos a un terrible yugo de venganza y opresión, o como suele ocurrirle a gigantes como USA, simplemente una devuelta de mano por abusos cometidos. Pero seis personas pudieron escapar antes que el puño iraní se cerrara sobre la sede norteamericana y corrieron a ocultarse, como última opción y bajo completo secretismo, en la casa del embajador canadiense de la época. Si los guerrilleros los agarraban, era el fin de la historia. Si alguien se enteraba de su paradero, era el fin de la historia. Si alguien no los sacaba, era el fin de la historia.

Pero no lo hemos visto todo aún, y al otro lado del mundo, en las condenadas oficinas de la CIA, Tony Mendez un agente especializado en extracciones y justamente en este tipo de historias, discute con sus jefes la imposibilidad de sacar seguros de Irán a los seis ocultos. Todos los medios se ven peligrosos, expuestos: cualquier plan realizado anteriormente se queda corto con la vigilancia iraní y los planes realistas se estaban viniendo abajo. Pero Mendez tiene una idea tan idiota como maravillosa y planea recuperar a los refugiados creando una película de ficción, una Guerra de las Galaxias barata que lo presente a él y los seis ante el nuevo orden en Teherán como un grupo de producción Hollywoodense, investigando locaciones para la grabación de una saga tan magnífica como falsa: Argo.

Es tarea de Mendez, entonces, recordarles al gobierno de la época, a los iraníes y a nosotros de uno de los momentos más extraordinarios producidos por la factoría del cine: una película falsa que puede salvar vidas reales. ¿Pero quién producirá? ¿Quiénes serán los actores, el guionista, el creador de los efectos especiales? Ben Affleck se encarga de desclasificar uno de los mitos más increíbles de la CIA en una película soberbia, una historia apasionante de cine y espías como no la veíamos en mucho tiempo y la confirmación absoluta de que Affleck está listo para cosas grandes.

Te lo pido: si no lo sabes, no busques en Wikipedia como termina esta historia. Una vez caiga el telón, es tiempo de volver a descubrir, a investigar y saber qué directores eran los considerados para Argo, de quién serían los diseños y qué nombres de actores se barajaron realmente en la misión, pero eso puede esperar. Por ahora, las boleterías están listas con esta historia ideal para la gente que cree haberlo visto todo… pero se ha olvidado hacia donde mirar.

Imprescindible.

ARGO:
Estreno 18 de Octubre
Director: Ben Affleck
Protagonistas: Ben Affleck (Tony Mendez), Bryan Cranston (Jack O’Donnell), John Goodman (John Chambers), Alan Arkin (Lester)
Duración: 120 Minutos
Para Mayores de 14 Años