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por Sebastián Castro

Hay hubo y habrá una eterna discusión entre los letras y las cámaras. Ambos nos narran historias, cuentos fabulosos o reales, pero la manera de contarlos cambia drásticamente. ¿Qué es mejor? ¿El libro o la película? Las adaptaciones de cualquier formato escrito deben tomar formas precisas al pasar por la pantalla y muchos, entre los cuales me encuentro, siempre valorará las páginas y nuestra capacidad de imaginar cualquier escena que la toma calculada de algún experimental director.

Pero hay áreas grises en el que las películas adquieren un tono épico. En donde nuestra imaginación queda chica al momento de mostrarnos lo grande de un lugar, de una batalla, de un monstruo o situación. En donde la grandilocuencia del relato se magnifica y comparte. Una área gris donde deambulan las novelas de Tolkien con la saga del Señor de los Anillos, y por supuesto, ahora lo hace El Hobbit.

Retomamos la historia momentos antes de que parta la Comunidad del Anillo. El viejo Bilbo Bolsón comienza a escribir sus memorias (hasta Frodo ofrece un cameo), pero esta vez viajamos al pasado, a descubrir las aventuras que por primera vez situaron a un hobbit en el centro del huracán: un contingente enano llega a Bolsón Cerrado junto con el mago Gandalf, para pedirle al buen Bilbo que los acompañe en calidad de ladrón en una odisea sin precedentes: tomar de vuelta el reino de Erebor, ocupado por Smaug, un demoniaco dragón. De más está decir que el viaje estará lleno de complicaciones y desventuras dignas de un juego de rol: goblins, huargos, trolls y orcos estarán a la vuelta de cada esquina, buscando sangre enana y entregando algunas de las escenas con más calabozos y dragones jamás filmadas.

Es cierto, lo más lamentable del film es el alargamiento innecesario de muchas escenas, demostrando que tres películas son demasiado para una historia que con suerte llenaría dos. Bajo el mismo principio, cada libro de la saga de LOTR debería haber durado cinco películas o más y sobre la lupa narrativa, ese elástico se resiente. Sin embargo, las fabulosas escenas ofrecidas son perfectas para olvidarse del detalle: cada uno de los diseños y efectos han sido cuidadosamente mejorados, ofreciendo un espectáculo visual emocionante y atractivo: cada pelea, trasgo, bestia, escenario y -en un rango aparte- Gollum no se ven solamente bien: se ven reales.

Mención aparte es la nueva proyección a HFR 3D, que aumenta la definición y los frames por segundo. Sin duda, el 3D es un espectáculo, pero acostumbrarse a la velocidad de los frames extra, les tomará a algunos más de un minuto. Están advertidos, hobbits y humanos.

Peter Jackson se pasea por la Comarca como si fuera su casa y el vasto mundo de la Tierra Media, su jardín. Por lo mismo, cada uno de los personajes y sus tribulaciones cobran una nueva forma, no solamente de épica, sino de cuento y aventura clásica, con varios momentos impresionantes que necesitarán más de una sola vista y pasada: escenas, tal vez, incluso mejores de lo que nosotros mismos imaginamos al leerlas.

Un viaje largo, sí… pero igualmente inesperado.

El Hobbit
Estreno 13 de Diciembre
Director: Peter Jackson
Protagonistas:  Ian Mc Kellen, Martin Freeman, Andy Serkis, Cate Blanchett, Richard Armitage, y Elijah Wood.
Duración: 166 Minutos
Para Todo Espectador (+7)